Los escritos del Maestro Kim tienen esa inusual virtud de hacerlo tan cercano al lector que parece casi que lo conozca de toda la vida. Nadie mejor que él logra abordar en un relato simple y breve los temas más profundos y difíciles de la práctica.
Los escritos del Maestro Kim tienen esa inusual virtud de hacerlo tan cercano al lector que parece casi que lo conozca de toda la vida. Nadie mejor que él logra abordar en un relato simple y breve los temas más profundos y difíciles de la práctica de las Artes Marciales. Él, como nadie más, sabía espiar el misterio y el poder inherentes a estas prácticas con elegancia y contención. Erudito, bien informado y reflexivo, sintetizaba lo esencial de un tema en cuatro palabras con una maestría soberbia. En consecuencia, cada capítulo de este libro es un Koan en forma de relato breve, una reflexión sobre la filosofía que subyace en las prácticas marciales, una invitación a profundizar en sus misterios, una puerta abierta hacia lo que, en el fondo, todos aquellos que comienzan la práctica marcial están buscando. La universidad de este libro deriva de su simplicidad. No importa si eres practicante o no de las Artes Marciales o Zen, los anécdotas y relatos que presenta son una sugestiva invitación a penetrar los misterios de la vida y del hombre. El camino del guerrero adquiere aquí su completa dimensión de camino del conocimiento, sin la cual estas prácticas serían solo una actividad física o folclórica. "Si pudieras cambiar tu forma de ver el mundo, el mundo sería diferente y, naturalmente, hacer esto es mucho más fácil que intentar cambiar el mundo". Esta frase del Maestro Kim resume su perspectiva de las cosas y demuestra una sabiduría y un sentido del humor fantásticos. El camino es interior, de lo contrario no es un verdadero camino. Las Artes Marciales adquieren así un sentido real y profundo, que brota de todos sus escritos. Intervenir en el extranjero sin tener la propia casa en orden es una tentación constante de muchos, que demuestra una presunción y una arrogancia enormes. El Maestro Kim señala decididamente el camino hacia el interior como la verdadera vía de transformación y crecimiento y lo hace con un estilo simpático y astuto, una característica que, según quienes lo conocieron, adornaba su peculiar y "colorido" estilo.